La actual Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y niñas apoya políticas discriminatorias contra las personas trans. En Intersecta nos sumamos a este posicionamiento en su contra, promovido por la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID). El texto original y la lista de organizaciones firmantes se pueden consultar en este enlace.
Expresamos nuestra grave preocupación por la dañina serie de declaraciones y medidas tomadas por la actual Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias, Reem Alsalem. Para nuestra consternación, la Relatora Especial ha defendido con persistencia la instalación de obstáculos y condiciones adicionales para el reconocimiento legal del género que socavan las protecciones de derechos de las personas trans, en vez de demandar la autonomía corporal para todxs. Somos testigxs de que, en lugar de reforzar las protecciones de grupos marginados y de contribuir a los legados progresistas de la anterior Relatora Especial y de los movimientos feministas que incansablemente promovieron la creación de este cargo, la actual Relatora Especial está haciendo un uso indebido de su posición y su poder para promover políticas discriminatorias contra las personas trans, y para aplicar de forma inapropiada los principios y marcos de derechos humanos establecidos.
Nos alarma que la Relatora Especial haya convertido a la «protección de los derechos de las mujeres» en un arma para defender posiciones que representan falsamente las normas y los estándares internacionales, y que constituyen una regresión al respecto. Al promover «espacios para un solo sexo» y mayores barreras al reconocimiento legal del género, la Relatora Especial también ha propugnado el «regreso» a una interpretación de la violencia contra las mujeres que esté «basada en su sexo femenino» y salvaguarde los «derechos basados en el sexo». Esto no solo se desvía de una interpretación feminista y científica del «sexo» como construcción social (y no fijo, esencialista, binario, biológico y basado en características fisiológicas): también es contrario a los estándares internacionales de derechos humanos que han evolucionado considerablemente para atender la discriminación basada en el género, que ha sido definido como una construcción social «... que justifica la desigualdad y una manera de categorizar, ordenar y simbolizar las relaciones de poder.» Al oponerse al uso de la discriminación basada en el género para justificar políticas nocivas contra las personas trans y proteger los «derechos basados en el sexo» de las mujeres, la Relatora Especial perpetúa y replica los argumentos y las estrategias utilizados por ciertos Estados Partes que se oponen cada vez más al uso del «género» en negociaciones intergubernamentales y en otros espacios políticos de la ONU.
Rechazamos la cooptación del marco de derechos humanos, en particular el concepto propuesto por la Relatora Especial de que el disfrute de los derechos de las mujeres trans y el de las mujeres cis son, o pueden ser, divergentes e incompatibles. Denunciamos el grave uso inadecuado del concepto feminista de «interseccionalidad» por parte de la titular del mandato. De esta manera, la Relatora Especial vulnera en forma activa los principios de universalidad e indivisibilidad de los derechos, y se opone a nuestros valores como feministas.
La Relatora Especial afirma que su posición es apoyada por «organizaciones feministas». Sin embargo, muchxs feministas, junto con organizaciones por los derechos de las mujeres, los derechos humanos y LGBTIQ+ y activistas en toda su diversidad, han manifestado su desacuerdo con las opiniones que ella está expresando. Asimismo, han tratado de plantearle directamente sus preocupaciones respecto de los peligros potenciales de tales declaraciones. Estos intentos fueron hechos de buena fe, con el propósito de aportar una devolución constructiva como para que la Relatora Especial, como mínimo, preserve los logros del mandato existente, que ha sido históricamente invalorable para el trabajo de los movimientos feministas de todo el mundo.
Sobre la base de sus recientes declaraciones y acciones, la Relatora Especial no ha indicado ninguna intención de reconsiderar su posición. Por el contrario, continúa perpetuando narrativas que sostienen interpretaciones obsoletas y no científicas del sexo biológico binario, y reforzando mitos sensacionalistas y sin fundamentos que vilifican y deshumanizan a las mujeres trans con el pretexto de la «protección de los derechos de las mujeres». Así, contradice abiertamente y retrocede respecto de la legislación internacional y los estándares establecidos de derechos humanos sobre género y sexualidad, al insistir en una lectura regresiva de la legislación internacional en materia de derechos humanos contenida en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
Lxs Relatorxs Especiales tienen un papel central en el sistema de Naciones Unidas como expertxs independientes, y su mandato es proteger los derechos de las personas marginadas y garantizar la implementación para reparar y prevenir el daño sobre la base de principios y legislación internacionales de derechos humanos. El mandato de la Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas incluye «adopta[r] un enfoque exhaustivo y universal de la eliminación de la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, incluidas las causas de la violencia contra la mujer relacionadas con las esferas civil, cultural, económica, política y social.» Las posiciones y acciones públicas de Reem Alsalem han puesto en peligro, de forma fundamental, el mandato de enfrentar la violencia contra las mujeres.
Afirmamos en forma inequívoca la siguiente posición:
Resumiendo, ningunx de nosotrxs es libre hasta que todxs lo seamos.
La Relatora Especial debe garantizar la independencia del mandato y la rendición de cuentas a las personas titulares de derechos. Creemos que la posición nociva adoptada por la Relatora Especial vulnera la integridad, la independencia y la credibilidad del mecanismo de Procedimientos Especiales en su conjunto. Como feministas, exigimos que se rindan cuentas por las prácticas perjudiciales de la Relatora Especial, y que se ponga fin a ellas. Insistimos en que el sistema de Naciones Unidas asegure que las voces y las preocupaciones de lxs feministas, de los movimientos LGBTIQ+ y por los derechos de las mujeres, y en especial de los grupos liderados por personas trans, se traigan de los márgenes al centro.